Comentario
Buenos Aires es un enorme laberinto en movimiento al que jamás termina de conocerse. Quienes hicimos este libro nos propusimos compartir con el lector el inmenso placer de su eterno descubrimiento. Sus calles, los parques y plazas, los enormes edificios o la llanura de sus barrios conforman un gran tablero de ajedrez en el que sus habitantes nos refugiamos a diario para participar del juego que la ciudad nos propone. De nosotros depende aceptar el desafío.
Las cincuenta obras que hemos seleccionado en esta primera edición de Buenos Aires Arte Público, es una reducida muestra de lo que la ciudad nos ofrece y como toda muestra parcial puede resultar injusta a los ojos del lector.
La inclusión o no de una obra se debe seguramente, a que este trabajo no fue concebido como un relevamiento de las obras de arte existentes en la ciudad y tampoco como una crítica especializada sobre el tema. El deseo que nos ha guiado, es despertar en el lector el interés por el enorme patrimonio cultural de la ciudad; ese valiosísimo pasaporte de identidad que posee Buenos Aires para presentarse ante el mundo.
Antoine Bourdelle, Auguste Rodin, Lola Mora, Rogelio Yrurtia, Antonio Pujía y Fernando Botero son algunos de los artistas que, en diferentes épocas y en algún momento de sus vidas, pensaron a la ciudad como un enorme museo para exponer sus obras. Aquí hemos intentado transmitir a través de la imagen, el espíritu creativo y la capacidad que los ha hecho trascender a través de sus obras. Es probable que los porteños, aun no sepamos apreciar el valioso legado que nos han dejado.
Si este libro sólo sirviera para promover el vínculo propuesto por el artista, habrá cumplido su objetivo.
Daniel G.Tejo |