Comentario
Asistimos a una suerte de revisionismo que dirige su preocupación sobre una nueva manera de acercarnos a la historia del arte, al planteo del arte mismo, y a la condición del crítico. Por más que algunas de las consideraciones puedan parecer tan radicales como imprevisibles, la posibilidad de enriquecer conceptos y lenguaJes abre caminos diferentes a la investigación.
No se trata de acceder a una "verdad absoluta" ni siquiera pretender que estas afirmaciones tengan una duración extensa, y mucho menos a partir del dinamismo y la velocidad con que las frecuencias se superponen y se neutralizan.
Entre otros temas surge el del rechazo a la explicación de la obra de arte, o la de admitir una interpretación de la misma: dos caminos que no congenian y que mantienen su obstinación, mas allá de otras premisas en torno a la negación y la muerte del arte y su historia, tal como se la concebía en periodos anteriores a las ultimas décadas del siglo XX.
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