Comentario
Rudy y Eliahu Toker recorren a lo largo de este libro el universo del humor erótico. Comienzan, era de esperar, desde su propia aldea, el humor judío, tan pocas veces vinculado a lo erótico y, sin embargo, tan vitalmente ligado a él, como lo muestran estas páginas. Y luego, vuelan por el resto del mundo, yendo del erotismo del humor popular anónimo a la cita de autor, de la reflexión al cuento y, por qué no, a la poesía.
"Reírse juntos es lo más erótico que se puede hacer... vestidos" dice el saber popular. El humor es erótico, si entendemos el erotismo en su sentido primigenio, como sinónimo de vital, de aquel Eros griego que luchaba sin cesar contra Tanatos, la destrucción. El humor es, sin duda, símbolo de la vida.
Y al hablar de "humor erótico" nos referimos al humor que toma por objeto a la sexualidad, la pareja, las fantasías, la conquista, los conflictos, los excesos y las faltas, los éxitos y fracasos, los mitos y las angustias. "La última vez que estuve dentro de una mujer fue en la Estatua de la Libertad", dice Woody Alien. "Lo que no se puede hacer en la cama, no vale la pena hacerlo", dice Croucho Marx. "Cada vez que mi esposa quiere sexo conmigo, es que me está usando; la última vez, fue para calcular cuánto tardaba en hacerse un huevo duro", dice Rodney Dangerfield.
Con este libro Eliahu Toker y Rudy completan una trilogía iniciada con No desearás tu mujer al prójimo. Humor sobre los Diez Mandamientos (Norma, 2005) y continuada con Error es divino. Humor sobre los pecados capitales y sobre unos cuantos más (Norma, 2006). Allí nos mostraban el humor sobre las leyes y sobre las trasgresiones. Ahora es el turno del erotismo, la ley más trasgredida, la trasgresión más legislada.
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